Helena Rojas | Dinamizadora territorial, Gestora Intercultural.
Chiapas Maya Project/ Chiapas Photography Project
“En una noche blanca sobre las montañas de Chiapas, el sueño de Xunka dio origen a un nuevo mito de creación: un telar que canta, un hilo que respira, un mundo tejido con la memoria ancestral. Este relato evoca el tránsito entre el silencio y la vibración, donde cada sonido es un símbolo, un eco de la tierra, un gesto de resistencia. El Tzotzopaztli —pieza vital del telar de cintura— se convierte en voz antigua que guía a Xunka en la creación de un metahilo: una fibra viva que contiene la historia biocultural de su pueblo. Voces de abuelas, rezos, ríos, cantos de aves y crujir de hojas componen esta travesía que entrelaza materia y espíritu, técnica y cosmovisión, salvaguarda y olvido. Pero el equilibrio se rompe cuando fuerzas externas buscan automatizar el hallazgo. Surge el dilema ético: ¿cómo compartir sin ser despojados? Entre tensiones comunitarias, sueños fragmentados y sabiduría ancestral, Xunka comprende que no todo debe recordarse; que también es necesario proteger el silencio. La narrativa intenta hacer una aproximación al concepto de interfaz vivo del telar y su vibración de la creación conceptual sobre el: metapluriverso”.

Figura 1: Creada con inteligencia artificial, Gemini, 2026. Prompt utilizado en referencias.
Cotejido: relatos para un metapluriverso en construcción.
Este ejercicio de escritura surgió dentro de la exploración del campo literario de la Ciencia Ficción. Cotejido, parte de una pregunta prospectiva: ¿Cómo podrían los Conocimientos y Expresiones Tradicionales, participar en la construcción de futuros reconociendo sus propias tecnologías, sin ser convertidos nuevamente en objetos de extracción, apropiación y descontextualización?
La narración y pregunta, abordan tensiones y sitúan el devenir del relato en una discusión más amplia sobre la decolonización en las formas de producir y legitimar conocimientos, pero también sobre las condiciones de cómo los Conocimientos y los mismos Pueblos Originarios son incorporados a la academia, las industrias culturales y las tecnologías contemporáneas y las relaciones de la vida misma.
El argumento propone que para imaginar futuros pluriversales requiere hacer un desplazamiento de los Conocimientos Tradicionales de la posición: recurso disponible hacía visión de sistemas vivos de conocimientos; que para acuerpar este artículo se nombra al Cotejido, como ejercicio de prospectiva narrativa especulativa, que permite explorar el cómo los Conocimientos y Expresiones Culturales Tradicionales podrían participar en futuros sin reducirse a recursos. En el ejercicio, el metapluriverso constituye la principal propuesta conceptual para pensar la coexistencia entre infraestructuras tecnológica (no reducida al concepto tecnología hegemónica de desarrollo) y múltiples mundos y formas de vida, mientras que la gobernanza ética constituye el problema político, contextual, agencial y relacional que dicha coexistencia debe resolver. Desde esta articulación, la ética del silencio establece los límites de aquello que circula y el fenómeno eco colaborativo, activan su función como condiciones y dinámicas relacionales mediante distintos conocimientos y mundos pueden encontrarse sin que uno subsuma al otro.
Esta aproximación surge del ejercicio mismo de escritura que permitió posicionar al telar de cintura como como una “herramienta” tradicional aislada, para reconocer su carácter de tecnología cultural capaz de articular cuerpo, territorio, memoria y lenguaje. Se introduce al Tzotzopaztli (término que designa la pieza de madera utilizada para apretar el tejido en el telar de cintura)[1] como elemento simbólico que tensiona dos posibilidades: la apertura de conocimiento hacia nuevos futuros y la necesidad de preservación; aunado a la ética del silencio sobre lo que puede, debe o no compartirse.
Este dilema adquiere una dimensión política cuando la circulación de imágenes, símbolos, narrativas y conocimientos se amplía mediante procesos de digitalización, que si bien suman posibilidades de colaboración y preservación, también abonan a la reproducción de dinámicas históricamente marcadas por la extracción cultural cuando los Conocimientos Tradicionales y las Expresiones Culturales Tradicionales se descontextualizan de sus múltiples territorios, relaciones y sistemas de co responsabilidad que les dan sentido.
Por esto, el artículo no propone únicamente incorporar los Conocimientos Tradicionales al pensamiento de futuros, más bien revisar una forma de cuestionamiento sobre las condiciones bajo las cuales son convocados para imaginarlos.
La perspectiva de Cotejido, permite ensayar una idea: pensar el futuro como un espacio de negociación entre mundos y no como un territorio con vacíos disponibles para ocupar- abarcar con una única lógica narrativa de progreso. En este primer nivel el metapluriverso, plantea una categoría operativa para imaginar la posibilidad de un espacio en hibridación en el que infraestructuras tecnológicas y mundos de vida diversos puedan relacionarse sin que la idea de hipertecnología y digitalización implique la colonización de lo comunitario. Una pluralidad persiguiendo el pensamiento zapatista por una convivencia plural y diversa en donde quepan mucho mundos (Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), 1996).
La idea articuladora del concepto: metapluriverso, es entendido como la articulación entre el metaverso como la infraestructura tecnológica y el pluriverso como la coexistencia de múltiples mundos y ontologías (Escobar, 2018; Escobar, 2020). Desde esta simbiosis, el concepto permite imaginar un espacio de coexistencia cultural, para imaginar futuros, en donde lo digital no coloniza lo comunitario, cuestione las prácticas hegemónicas y habilite el proceso discursivo desde un modelo situado, no universalizante. En este nivel, funciona como una infraestructura cultural conceptual y no se limita a describir una posible tecnología futura; permite el cuestionamiento sobre qué condiciones deben existir para que diferentes sistemas de conocimiento puedan relacionarse sin que uno domine.
Además de este concepto la narración reafirma la práctica textil como una tecnología amplificadora en relación con el cuerpo-territorio y la memoria, y rompe la narrativa colonial de herramienta “tradicional” para dotarla de su rol como sistema de codificación y dispositivo aritmético, mediante el que la escritura no alfabética crea un lenguaje visual y un archivo cultural.
Una de las reflexiones de la protagonista es la ética del silencio: reconocer que no todo se preserva o se pone a una disposición. Hay saberes o prácticas que deben o pueden callarse, transformarse o desaparecer. Esta ética del silencio como un límite hacia la apertura, una idea radical frente a la idea de un futuro que concibe la pluralidad como disponibilidad permanente. Esa pluralidad también requiere capacidad de reserva, silencio y transformación cuando así lo decide.
En la actualidad, muchos procesos se han articulado desde la crítica a la colonialidad del conocimiento y se ha impulsado una revisión más crítica y reflexiva sobre las formas en que se ha producido, reproducido y accionado, además de su clasificación y legitimación como conocimiento válido. Este movimiento ha contribuido en visibilizar las múltiples exclusiones históricas, silenciamiento y formas de violencias epistémicas ejercidas sobre los Conocimientos de Pueblos Originarios, Afrodescendientes o Comunitarios (Santos, 2014) . Esto ha empujado los sistemas a un creciente interés por reconocer la relevancia y el uso de los Conocimientos Tradicionales para ampliar la comprensión de perspectivas diversas y fundamentales para enfrentar desafíos contemporáneos sobre todo relacionados con la sostenibilidad, la interculturalidad, gobernanza territorial, prácticas comunitarias y futuros colectivos. Sin embargo, el reconocimiento puede convertirse también en una nueva forma de extracción, cuando las relaciones de poder que determinan quién puede nombrar, utilizar, interpretar y beneficiarse, no se modifican.
Aunado a ello, los Conocimientos Tradicionales se introducen o adaptan en espacios diversos como la academia, la cultura, la tecnología y el mercado como recursos epistemológicos disponibles para agendas externas, sin considerar las complejidades de los territorios o la contextualización de donde se producen. Se asume en ocasiones su existencia como un patrimonio homogéneo y accesible para todos los miembros de una comunidad, cuando su producción, transmisión o transformación están atravesados por diferencias de género, edad, linajes, responsabilidades rituales, condiciones económicas, despojos territoriales, migración y procesos de adopción o renuncia de identidades.
En muchos casos, además, estos Conocimientos son movilizados como respuestas ante las crisis ambientales y sociales con narrativas extractivas que los posicionan o les atribuyen responsabilidad de ofrecer soluciones para el futuro, sin cuestionar simultáneamente las estructuras internas de sus sistemas y reduciéndose a una dinámica romanizada o salvacionista y no como una urdimbre de posibilidades colectivas y consensuadas. A su vez, como lo menciona Aguilar Gil, pueden construirse fuera de los espacios hegemónicos de construcción, pues no se trata de una inclusión a la población históricamente oprimida en narrativas como un acto de condescendencia para levantar la culpa histórica (Indigenous Action Media et al., 2022).
Es en esa intersección en donde la visibilización encubre la responsabilidad, desde fuera de las comunidades originarias, participamos en la erosión de los sistemas. En esta línea argumentativa, Rivera Cusicanqui (2018) advierte sobre el riesgo que el uso de lo decolonial se convierte en una etiqueta que despolitiza procesos históricos de lucha y resistencia. La cuestión no es, abandonar la incorporación de otros saberes. Implica reconocer y preguntarnos quién tiene la custodia para decidir cómo, cuándo, por qué y bajo qué condiciones un conocimiento o expresión puede circular y, que ocurre con aquello que se incorpora.
Siempre se han vislumbrado prácticas en las que los binomios e intercambios se han gestado. En escenarios presentes, la masificación del uso y el abuso de estos Conocimientos Tradicionales trae consigo no sólo la reflexión sobre ¿Desde dónde nos aproximamos a los Conocimientos Tradicionales? Esta cuestión ya no consiste únicamente en cómo reconocerlos: también es cuestionarnos bajo qué condiciones éticas, políticas, tecnológicas y desde dónde las ontologías de Pueblos Originarios y las premisas Filosóficas de pensadores de los territorios son usadas como soportes epistemológicos para la construcción de otros posibles futuros. Evitar que la inclusión se convierta en una forma sofisticada de extracción cultural.
La relevancia de contextualizar lingüísticamente se convierte en un proceso relevante hacia la autonomía y gobernanza ética de gestión. En este sentido, reconocer no es el único desafío, al mismo tiempo reconocer el desafío sobre las condiciones estructurales que limitan la autonomía, no se trata de prohibir que otros nombren o se relacionen con ellos, es la posibilidad de aperturar la comprensión de agencia y el posicionamiento desde donde se establece dicha relación.
El diálogo en Cotejido, se relacionaba con la idea para reimaginar la narrativa hacia futuros comunitarios y pluriversales, en donde la ficción permite ensayar preguntas relacionadas con qué ocurre cuando estos Conocimientos Tradicionales dejan de ser objetos de extracción y fetichización para pasar a ser estructuras culturales activas, capaces de intervenir con agencia en la comunicación y construcción de otras realidades.
Las Expresiones Culturales Tradicionales, las Lenguas Originarias, los Sistemas Rituales, los Conocimientos Tradicionales, dejan de aparecer y entenderse únicamente como residuos estáticos del pasado para comprenderse como estructuras en constante cambio y vivas, frente a un porcentaje que constantemente pretende inmovilizarlas. El propio acto de cotejer (entendido aquí como un acto de articulación y tejer) puede entenderse como la acción de enlazar tiempos, cuerpos, territorios y memorias; unir fragmentos aparentemente separados para reorganizar nuevas continuidades y sentidos colectivos.
En este desplazamiento se sitúan debates contemporáneos sobre la Propiedad Intelectual Cultural, concepto desarrollado por Boța-Moisin, M. (2017) y sobre las formas de protección, soberanía narrativa, circulación de Conocimientos Tradicionales y Expresiones Culturales Tradicionales (WIPO, 2017), donde las tensiones o renuncias se vuelven dimensiones éticas, afectivas y políticas.
La gobernanza ética de los Conocimientos Tradicionales surge una necesidad urgente de posicionamiento sobre los procesos contemporáneos de extracción cultural, lo mediático, la obsolescencia y la rapidez en la saturación, las economías globales de datos, que mercantiliza las Expresiones Culturales de Pueblos Originarios y Comunidades Locales, generando una subsecuencia de jerarquización y dominios fuera de estas localidades. Esto ha intensificado la transferencia de las herencias culturales para ser recursos estratégicos, simbólicos y económicos en disputa.
Estos conocimientos parten de sistemas complejos que entretejen saberes, prácticas, tecnologías propias, expresiones artísticas, formas de organización y memorias territoriales, transmitidas intergeneracionalmente. No existen de manera aislada: se encuentran vinculados profundamente al territorio, lengua, espiritualidad y biodiversidades. Por todo esto, su gobernanza no puede solamente abordarse desde marcos convencionales.La gobernanza ética implica, pues, construir mecanismos, principios y acuerdos que permitan gestionar el acceso, uso, representación y circulación de los Conocimientos Tradicionales, así como plantear su uso como sistemas de conocimientos y no como repositorios (estéticos, simbólicos o narrativos) disponibles.
La gobernanza ética requiere además, la dimensión prospectiva. Se están modificando las formas de producción, archivo y circulación cultural, por eso es necesario preguntarse qué ocurrirá con estos conocimientos, en entornos cada vez más digitalizados y desproporcionados a las diversas realidades territoriales: ¿Cómo garantizar soberanía cultural frente a plataformas globales?, ¿Cómo evitar nuevas formas de colonialismo de datos?, ¿Qué modelos permitirán que los Pueblos Originarios participen activamente en estos diseños de infraestructuras y no únicamente como proveedores de contenido cultural? Cabe la posibilidad de co-construir esos futuros más justos, capaces de sostener otras formas relacionales basadas en dignidad, reciprocidad y cuidado. Formas de cuestionar la búsqueda de relación en el entrecruce y visualización del concepto: alianzas afectivas, del que se presuponen afectos entre mundos (Krenak, 2025).
En este punto el metapluriverso adquiere una segunda función en la que deja de ser únicamente una infraestructura conceptual y se convierte en un espacio de tensión frente al extractivismo digital.
Hablar de futuros de coexistencia implica reconocer que los procesos contemporáneos no producen solamente integración. También reproducen tensiones profundas entre homogeneización y diversidad. Uno de los desafíos a los que se enfrenta este metapluriverso consiste en evitar que la digitalización reproduzca nuevas formas de extractivismo cultural entre la apropiación de símbolos, uso no consensuado y soportes narrativos desde filosofías vinculadas con Conocimientos Tradicionales; puede ampliar la solidaridad translocal, la documentación, la creación y abrir nuevas formas de colaboración, pero nunca serán decisiones neutras. Una imagen digitalizada puede convertirse en archivo comunitario, pero también en material para entrenamiento algorítmico; una expresión cultural podría generar nuevas formas de intercambio, pero también circular fuera de contexto con un peso mercantil. Aquí el metapluriverso no se plantea como simple estructuración tecnológica o digitalización de diversidad. El desafío consiste en sostener la coexistencia sin convertir la diferencia en materia prima de un sistema universalizante.
Como mecanismo articulador del Cotejido, emerge la noción del fenómeno ecocolaborativo. Si bien aborda la ruta acústica del fenómeno natural, no aparece únicamente como repetición acústica, se agrupa en una dinámica relacional mediante la cual una acción encuentra resonancia en otra. Donde una fuente (emisión), encuentra canales o soportes (reflexión) para proponer imaginarios diversos y plurales (retorno) y finalmente encuentra el sonido reflejado (percepción) en el que se resignifica conjuntamente desde la equiparabilidad, en donde distintos conocimientos y voces entran en relación, se modifican y generan nuevas posibilidades, no en una trayectoria lineal sino en múltiples fuentes que participan. Esta equiparabilidad, resuena a su vez con la idea de ritual colaborativo y no implica equivalencia absoluta ni pretende borrar las diferencias entre mundos. Se refiere a la posibilidad de establecer una relación en la que ninguno se subsuma. Es por lo tanto, una acción compleja de escuchar, compartir, reconocer la otredad, interpretar, reinterpretar y retornar, regenerar. La colaboración describe la acción conjunta; el fenómeno ecocolaborativo describe la dinámica
En este nivel, el metapluriverso deja de ser únicamente el espacio conceptual y se articula para operar como una hipótesis relacional. La posibilidad de la coexistencia.
Finalmente, el Cotejido, podría entenderse como una forma de prospectiva narrativa decolonial. Enlazar concepciones del tiempo, territorios, lexicológicas, reunir elementos que parecían separados para ensayar continuidades.La ficción se convierte en un espacio para formular preguntas fundamentales: ¿qué ocurre cuando los conocimientos tradicionales dejan de ser objetos de extracción y se convierten en arquitecturas de futuro?, ¿cómo se transforma la tecnología cuando es diseñada desde principios de reciprocidad y cuidado?, ¿qué tipo de humanidad emerge cuando múltiples mundos pueden coexistir sin ser absorbidos por una única lógica civilizatoria?, ¿Deberían de ser nombrados de distinta manera? Desde ahí, el relato no sólo dialoga con el metapluriverso y la gobernanza ética de conocimientos tradicionales, sino que los vuelve imaginables, sensibles y políticamente habitables, sin que se agoten los sistemas culturales.
Este cierre sugiere al metapluriverso adquiere una tercera función, convertirse en una hipótesis de futuros. Sin imaginarlo como espacio en donde todas las diferencias deban armonizarse o donde los conflictos desaparezcan, entenderlo como la capacidad de coexistencia. Este metapluriverso, imaginado en Cotejido opera como réplica de ecos múltiples. Tecnologías, lenguas, memorias y futuros dialogan sin aspirar a una única verdad. Cada eco puede transformar aquello que recibe, podemos diseñar futuros capaces de reconocer la legitimidad de las diversas formas de existencia, en donde cada eco no reproduzca el pasado de manera idéntica, sino que contribuya a la creación de nuevas posibilidades de coexistencia cultural en una práctica continua de negociación ética entre mundos que comparten uno o dos o más horizontes, entendiendo que el futuro no es un territorio vacío esperando a ser ocupado, sino un espacio de articulación viva, en continua construcción.
Quizá la pregunta entonces ya no sea cómo integrar los Conocimientos Tradicionales al futuro o preservar el pasado, sino en cómo habilitar las condiciones necesarias para la multiplicidad de futuros con dignidad y reciprocidad.
La progresión conceptual puede sintetizarse como el metapluriverso comienza como una definición operativa, se desarrolla como una infraestructura cultural, se confronta con el extractivismo, resuena y encuentra en el fenómeno ecocolaborativo un mecanismo relacional y plantea finalmente una hipótesis de uso futuro. Se logra activar la gobernanza ética estableciendo las condiciones relacionales, la ética del silencio que define y marca los límites.
Referencias
Boța-Moisin, M. (2017). The 3C Rule: Consent, Credit, Compensation. https://www.culturalintellectualproperty.com/the-3cs
Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). (1996, 1 de enero). Cuarta Declaración de la Selva Lacandona. Enlace Zapatista. https://enlacezapatista.ezln.org.mx/1996/01/01/cuarta-declaracion-de-la-selva-lacandona/
Escobar, A. (2018). Designs for the pluriverse: Radical interdependence, autonomy, and the making of worlds. Duke University Press.
Escobar, A. (2020). Pluriversal politics: The real and the possible. Duke University Press.
Indigenous Action Media, Piña Narváez Funes, I. Y. y Aguilar Gil, Y. E. (2022). Futuro ancestral: Para un tiempo no blanco. Ona Ediciones. Pág. 52 y 53.
Krenak, A. (2025). Futuros Ancestrales (R. Carelli, Ed.; T. Arijón, Trans.; Penguin Random House, Grupo Editorial, p. Pág. 84).
Rivera Cusicanqui, S. (2018). Un mundo ch’ixi es posible: Ensayos desde un presente en crisis. Tinta Limón.
Santos, B. de S. (2014). Epistemologies of the South: Justice against epistemicide. Routledge.
World Intellectual Property Organization. (2017). Intellectual property and genetic resources, traditional knowledge and traditional cultural expressions. WIPO. https://www.wipo.int/tk/en/
Figuras.
Prompt para la creación de imágen: Ilustración de ciencia ficción especulativa y biocultural inspirada en el cuento “Tejido en código”. Una joven mujer tejedora indígena de los Altos de Chiapas, Xunka, sentada frente a un telar de cintura, en un paisaje montañoso, con cuerpos de agua (ríos). El telar funciona como una interfaz dimensional y un sistema de escritura ancestral-futurista: los hilos, nudos, puntos y patrones textiles se transforman sutilmente en constelaciones de nodos, códigos geométricos y redes de memoria.
El Tzotzopaztli, pieza de madera del telar, aparece como un elemento central y simbiótico, emitiendo delicadas ondas de vibración que recorren la urdimbre y conectan el tejido con el territorio. De los hilos emergen de manera poética y casi fantasmagórica memorias de abuelas, ríos, milpas, aves, plantas, montañas, cantos y símbolos iconográficos. Estas memorias no deben parecer hologramas tecnológicos, sino presencias orgánicas integradas al tejido.
La escena debe transmitir la idea de un “metapluriverso tejido”: diferentes capas de territorio, memoria y futuros superpuestas en una misma imagen. El telar es simultáneamente objeto cotidiano, archivo vivo, tecnología ancestral, interfaz y portal entre dimensiones.
ESTILO VISUAL: ilustración editorial de ciencia ficción especulativa, dibujo realizado con línea extremadamente fina y precisa, delicada, elegante y orgánica. Predominio absoluto de líneas finas en color burgundy / vino profundo (#6E1830), sin fondo. Paleta casi monocromática: burgundy como tinta principal, con mínimos matices del mismo tono, apariencia de grabado contemporáneo dibujado a mano, mezcla de ilustración científica, cartografía ancestral y diagramación especulativa.
La composición debe sentirse sofisticada, contemplativa y misteriosa, no fantástica infantil. Mucho espacio negativo. El paisaje, el cuerpo de la tejedora y el telar deben integrarse mediante una red continua de líneas, como si todo perteneciera al mismo sistema vivo. La tejedora debe estar de espaldas, mientras que su falda y blusa con iconografías romboides se integran a su entorno. El telar debe extenderse también al entorno dibujando con los hilos las formas curvas de los ríos y montañas. Incorporar discretamente geometrías textiles, patrones de brocado, diagramas de nodos y estructuras semejantes a circuitos, pero reinterpretados desde la lógica del tejido y no desde una estética cyberpunk.
La imagen debe comunicar: memoria territorial, conocimiento ancestral, tecnología simbiótica, autonomía, cuidado, misterio, transmisión intergeneracional y futuros plurales.
SIN estética cyberpunk, sin neón, sin robots, sin pantallas, sin circuitos electrónicos convencionales, sin hologramas futuristas genéricos, sin estética steampunk, sin exceso de elementos, sin apariencia fotográfica, sin caricatura. Evitar representar la cultura indígena como elemento decorativo o folclórico. La tecnología debe surgir del propio telar, del territorio y de la práctica textil.
Formato vertical, composición editorial para portada o ilustración central de cuento, gran nivel de detalle en el telar y los patrones textiles, línea burgundy muy fina y consistente, atmósfera nocturna silenciosa, poética y especulativa.
- Tzotzopaztli, del Náhuatl . Nombre que se le da al “machete” o palo para apretar el tejido del telar de cintura. https://arqueologiamexicana.mx/mexico-antiguo/el-entorno-ritual-del-tzotzopaztlihttps://gdn.iib.unam.mx/diccionario/tzotzopaztli/167783 ↑
